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Las relaciones enriquecedoras

De: ceraf1

Las relaciones enriquecedoras

Damos por supuesto, para comenzar, que para que una relación interpersonal sea enriquecedora se ha de fundar en el respeto: respeto a sí mismo, respeto a la otra persona, respeto a la relación.

Pocas formulaciones de lo que aquí entendemos por “relaciones enriquecedoras” Dice así:

 "Quiero amarte sin asfixiarte,
 Apreciarte sin juzgarte,
 Unirme a ti sin esclavizarte,
 Invitarte sin exigirte,
 Dejarte sin sentirme culpable,
 Criticarte sin herirte,
 Ayudarte sin menospreciarte.

Si puedo tener lo mismo de ti, entonces nos podemos realmente encontrar y enriquecernos mutuamente".

Esta declaración de intenciones, tan admirable como difícil en la vida cotidiana, apenas necesita aclaración o comentario. Lo que requiere es un esfuerzo denodado y continuo para ponerla en práctica.

Sin embargo, para facilitar esa práctica, comentemos brevemente algunas de sus frases lapidarias.

* "Amarte sin asfixiarte": el amor es peligroso. Su ímpetu puede ser tan arrollador, tan invasor, tan posesivo, que mutile o aniquile a la persona amada.

* "Apreciarte sin juzgarte": el aprecio genuino y equilibrado de las conductas del otro alienta, anima, sustenta. Los juicios globales de su persona son tan injustos como ineficaces.

* "Unirrme a ti sin esclavizarte": el amor tiende a la unión de las personas que se aman, pero puede caer en la trampa de querer esclavizar la una a la otra, con grave detrimento de la relación.

* "Invitarte sin exigirte": el amor, o se da libremente o no es amor verdadero; por tanto, crece no por imposición, sino por invitación.

* "Dejarte sin sentirme culpable": si por "dejarte" entendemos un distanciamiento temporal y provisional, que puede ser saludable para la relación, está claro que no hay por qué sentirse culpable. Pero si entendemos una separación definitiva, la frase puede ser también aplicable a situaciones extremas: si el amor se ha extinguido realmente, ¿no sería mejor dar por terminada la relación?

* "Criticarte sin herirte": en el contexto de una relación amorosa, me atrevo a decir que sólo tenemos derecho a criticar al otro si lo amamos de verdad y, por tanto, tenemos la obligación de hacerlo con amor, indicando lo negativo de la conducta del otro sin descalificar hirientemente la globalidad de su persona.

* "Y ayudarte sin menospreciarte": ayudar y dejarse ayudar desde la igualdad compartida es enriquecedor. De lo contrario fácilmente se insinúa el menosprecio, que tanto puede dañar una relación.

En otro lenguaje, una relación de amor es enriquecedora si en ella priman la fidelidad y la libertad mutua. Fidelidad de corazón y libertad de hecho, pues "dos personas se aman sólo cuando son realmente capaces de vivir la una sin la otra, pero eligen vivir la una con la otra"

Una relación de amor es enriquecedora cuando cada una de las personas implicadas deja a la otra ser como es, sin empecinarse en que cambie y sin forzarla ni manipularla para que cambie; cuando, además, está siempre dispuesta a colaborar en cambios mutuamente deseables y posibles.

Concluimos, pues, a reflexionar sobre aquella anécdota que Antony de Mello cuenta en El canto del pájaro con éstas o parecidas palabras:
"Durante años, fui un neurótico sin remedio, y todo el mundo me decía una y otra vez que tenía que cambiar por mi propio bien. Y entonces yo me enfadaba, me sentía culpable y no lograba cambiar.

Lo peor era que mi amigo del alma también me exhortaba a que cambiase, pero con él no me podía enfadar, y me sentía triste e impotente.
Hasta que un día mi mejor amigo me dijo: `No cambies, no cambies. Te quiero tal como eres, y nunca dejaré de quererte aunque no cambies'.
Sus palabras 'No cambies... Te quiero tal como eres...' me sonaban a gloria, y me sentí liberado interiormente de un gran peso; y ¡oh maravilla! CAMBIÉ".
¿Nos dice algo esta parábola?

CLAVES PARA MEJORAR LA RELACIÓN DE PAREJA

Las relaciones de pareja suelen comenzar como historias maravillosas en las que todo parece ser color de rosa, pero con el tiempo la rutina y las pequeñas dificultades diarias pueden deteriorar esa unión si no se las maneja adecuadamente.

En general, cuando recién conocemos a alguien por quien nos sentimos atraídos ponemos en juego todo nuestro abanico de técnicas de seducción, orientando nuestro comportamiento a conquistar el corazón de la persona elegida.

Si lo logramos, comienza entonces una relación de pareja en la cual, durante el primer tiempo, cuidamos cada detalle y revivimos mentalmente una y otra vez los momentos agradables vividos junto a esa persona. Esto potencia la relación, la nutre y aumenta nuestros deseos de compartir nuestro tiempo con la persona en cuestión.

Al principio, cuando algo nos molesta, solemos dejarlo pasar y preferimos concentrarnos en los recuerdos gratos, pero llega un momento en que la suma de pequeños problemas y desencuentros trae consigo consecuencias que en ocasiones pueden resultar nefastas.

Suele ocurrir entonces que lentamente pasamos de revivir los momentos agradables a rememorar las dificultades.

Es muy útil en estos casos revisar nuestros recuerdos para rescatar intencionalmente aquellos instantes placenteros en que nuestro corazón se aceleró marcadamente sólo con un beso, o algún gesto de amor nos estremeció al punto de dejarnos atónitos.

Esa es la estrategia que usan quienes viven enamorados, se concentra casi exclusivamente en los buenos momentos vividos junto a la persona amada.
Esta forma de proceder, si bien puede ser muy efectiva, entraña un riesgo, y es que igualmente aparecerán las dificultades -ya que forman parte de la vida misma-, y habrá que resolverlas de modo que no afecten a la pareja o lo hagan en el menor grado posible. Para esto, puede ser de gran utilidad reflexionar sobre algunos puntos.

La mayoría de los problemas de pareja pueden ser entendidos como problemas de comunicación, pues es frecuente creer que el otro debería saber lo que necesitamos aún sin que se lo digamos.

Mientras esta creencia persista estaremos condenados a la decepción, esperando algo que probablemente nunca llegará, pero no por falta de comprensión de nuestra pareja, sino porque nunca hicimos el pedido adecuadamente.

Hay ciertas áreas que suelen ser puntos de conflicto, y por ello es conveniente asegurarse de que se haya llegado a un acuerdo satisfactorio para ambos en las mismas.

Estas áreas son: las relaciones con la familia extendida, los intereses individuales, el manejo del dinero y la sexualidad.

Si cada uno puede expresar sus deseos y preocupaciones abierta y honestamente, muchos inconvenientes podrán ser resueltos.
Para ello es condición necesaria que ambas partes se escuchen y sean lo suficientemente flexibles como para aceptar el punto de vista del otro, que no tiene por qué coincidir con el propio.

CÓMO FORTALECER TU RELACIÓN DE PAREJA

Para conseguir una pareja reforzada y segura tendrás que fijarte unos objetivos y plantear cuáles van a ser tus estrategias para aprovechar los momentos.

Siempre se nos va a exigir un determinado comportamiento ante situaciones difíciles y es ahí donde tendremos que estar a la altura. Cuando todo va bien es muy fácil quererse y mantenerse unidos.

Cuando las cosas se tuercen, ya sea por problemas económicos, enfermedades u otras cosas, nuestra actitud fomentará el buen curso de nuestra relación o lo destrozará. Siempre hemos dicho que la mejor forma de mantener una relación de pareja es con una buena comunicación.

EL AMOR PUEDE TERMINARSE

Por otro lado está el amor, que también puede terminarse. Cuando sucederá es difícil de saber y no podemos estar a la expectativa porque estaremos amargados y no podremos disfrutar de nuestra pareja. Nuestra función mientras estamos juntos es intentar que las cosas salgan bien y para ello tendremos que saber como comunicarnos.

A la hora de expresar tus deseos o tus sentimientos, puedes utilizar un estilo agresivo o ser un pasivo que no comunica nada. Ambas formas no servirán para conseguir nuestro objetivo de pareja duradera. Lo mejor será que comiences por aprender como hacerlo bien y esto será con un estilo asertivo.

DISCUSIONES TRANQUILAS Y PAUSADAS

Las personas que saben utilizar este tipo de comunicación son las ideales para entablar una discusión ya que siempre defenderán sus derechos, opiniones o deseos, sin embargo nunca harán daño a los demás, tendrán en cuenta sus opiniones y serán considerados con su forma de pensar.

Cuando sabemos utilizar este tipo de comunicación, nos enfrentaremos a una discusión con una forma de expresión pausada y tranquila, siempre escucharemos lo que tiene que decir el otro, le daremos la razón o le entenderemos a pesar de que no estemos de acuerdo con lo que dice y, por encima de todo, defenderemos nuestra postura; eso sí, sin utilizar en ningún momento la agresión o la amenaza.

Nuestra pareja no se pondrá a la defensiva y entre los dos podremos llegar a acuerdos beneficiosos para ambos. Conseguirás lo que deseas de un modo tranquilo y tu pareja no se sentirá engañado o defraudado, se utilizará mucho la resolución de problemas y los acuerdos ya que es una forma de comunicación activa y resuelta.

Frases típicas que utilizará el asertivo en una discusión serán:
 ¿Te entiendo?, sin embargo yo creo...?
 ¿Puede que tengas razón pero yo sigo pensando que...?
 ¿Qué es lo que no te gusta exactamente?
 ¿Quizás estés en lo cierto..., pero yo creo que?

Esta forma de comunicar será la ideal en la mayoría de los casos, ya sea a la hora de enfrentarnos en un conflicto, o para dar nuestra opinión, o para hacer una crítica. Al principio de las frases se muestra interés por lo que el otro opina, incluso a veces se le da la razón a medias, pero a lo largo de la conversación se deja siempre claro el punto de vista que nos interesa haciendo de esta manera que nuestro contrincante no se ponga a la defensiva puesto que lo que hacemos en primer lugar es adularle o darle la razón. En una relación de pareja será la mejor alternativa para solucionar los problemas.

BÚSQUEDA DE SOLUCIONES

También tendremos que aprender a enfrentarnos a los problemas que nos surjan de la mejor manera posible y para ello deberemos de tener claro algunos conceptos. Por ejemplo, cuando uno de los miembros involucra al otro en decisiones o problemas que no le competen directamente y cuando la decisión no le afecta, va a aparecer una presión en la pareja innecesaria y negativa para la relación. Tendremos que saber diferenciar los problemas propios y personales, de los de pareja.

Será importante diferenciar una discusión, de una búsqueda de soluciones. Son cosas distintas. En las discusiones se lanzarán recriminaciones, el tono de voz será cada vez más alto y no se solucionará el problema, ya que las alternativas beneficiarán a cada miembro de la pareja por separado y en muchas ocasiones, ni siquiera saldrán a discurso dichas alternativas. Sin embargo, en la solución de problemas se darán opciones que beneficien a los dos miembros de la pareja o al menos se podrá llegar a un mutuo acuerdo.

QUÉ HACER ANTE UN CONFLICTO

Las parejas en conflicto se diferencian de las normales, no en la cantidad de problemas, sino en las habilidades para resolverlos. A la hora de enfrentarnos a un problema podemos seguir los siguientes pasos:

Comunicar el problema al otro, pedir ayuda, explicar el problema a mi pareja y hacerle ver que no sabemos resolverlo por nosotros mismos. Decidir en este momento si es un problema que nos compete a los dos o a uno solo de nosotros.

Especificar bien el problema, intentar aislarlo del resto de componentes que nos pueden llevar a error.

Elegir el momento adecuado, evitar plantear un problema cuando el otro está cansado, enfermo, cuando hay otras personas delante o cuando no tenemos tiempo suficiente para poder terminar la resolución.

Usar habilidades para favorecer la resolución como pueden ser: Mantener una postura activa, dando soluciones posibles sin descartar nada de antemano. No dejar pasar el problema, ni convivir eternamente con él. Tener paciencia y aceptar que todos tenemos problemas y que nos puede llevar algún tiempo dar con la solución más beneficiosa para nosotros. Aprender a escuchar al otro. No siempre tenemos la verdad absoluta, a veces, una opinión neutral puede ayudar, de algún amigo o compañero. Recuerda que los familiares no son neutrales y tenderán a ponerse siempre de su lado de la balanza. Ver a mi pareja como a un aliado y no como a un enemigo más al que tengo que combatir.

TIENES QUE CUIDAR TU RELACIÓN

Cuando intentas reforzar tu relación de pareja tienes que tener claro que tu función será construir la relación, cuidarla y esforzarse, porque las cosas no siempre saldrán por sí solas.

Creencias del tipo ¿todo es maravilloso?, ¿vivo en un cuento de hadas?, ¿yo soy así y no voy a cambiar?..., pueden estropear algo con futuro.
Analiza bien tus sentimientos y aclara las ideas, haz un listado de las cosas que estás dispuesta a dar y otro de las cosas que quieres recibir.
Después intercámbialo con tu pareja y dedicarse a cumplir todo lo que puedan. Así estarán seguros de hacer lo posible para manteneros unidos y satisfechos.

VIDA EN PAREJA: LO QUE NO CONVIENE HACER

 Esperar a que mi pareja adivine lo que quiero y necesito, a que se adelante a mis deseos antes de formulárselos, a que renuncie a su vida personal y me coloque en el centro de su existencia, a que sea la procuradora de mi felicidad.

 Responsabilizarle de mis frustraciones, de que lo que obtengo de mi vida de pareja no se corresponde con mis expectativas, de los cambios que he tenido que introducir en mi vida.

 Competir por quién es más o menos, mejor o peor, quién le debe más o menos al otro, quién es esto, aquello o lo otro, quién es el que más pone para mantener viva la pareja.

 Ser infiel al proyecto en común, pero no entendido exclusivamente como las relaciones sentimentales y/o sexuales con otra persona sino en su totalidad. Para no perjudicar a nuestra vida en pareja hemos de mantenernos leales al compromiso adquirido, trabajar día a día para reavivar ese proyecto común, intentar que esa ilusión inicial, ese amor, crezca; o, al menos, se mantenga y la vida resulte gratificante para ambos.

 Acumular, sin sacarlos a la luz y sin comentarlos de forma
relajada, desaires, desacuerdos, enfados, reproches, faltas de respeto y desilusiones,

 Dudar de la otra persona. Las fisuras por falta de confianza suponen el inicio del resquebrajamiento de la pareja. Es difícil, y muy duro, amar a alguien de quien se duda.

 Permitir o propiciar los silencios ante situaciones que pueden provocar un desencuentro o bronca. Positivicemos: una circunstancia crítica puede ayudar a aclararnos, a adoptar compromisos y acuerdos. El silencio es el vacío y en éste (aunque en principio pueda resultar apacible y llevadero) no hay nada.

 Renunciar a formular nuestras quejas, necesidades y querencias de una forma clara, concisa y directa. Hemos de mostrar una clara intención de negociar cambios concretos y de acordar en firme con plazos determinados, todas las cosas que planteamos.

 La ironía, el sarcasmo, la crítica destructiva, el grito, el insulto, la ridiculización, la descalificación o el desdén al dirigirnos a la otra persona. Las formas cuentan, y mucho. La familiaridad no debe convertirse en ordinariez, falta de respeto o grosería. Hemos de procurar que las discusiones tengan un cierto protocolo, unos límites que no conviene sobrepasar. Todo puede decirse con un mínimo de corrección y respeto al otro. Lo cortés no quita lo valiente. -Culpabilizar al otro de todo cuanto no ha salido como esperábamos.

 Relegar las relaciones sexuales a un plano secundario. Son imprescindibles para el mantenimiento del compartir, de la confidencialidad y la ilusión en la relación de pareja. La carencia de estas relaciones corporales abona el desánimo y la apatía en la comunicación de la pareja. La rutina y la inercia que la acompaña nos pueden llevar a un callejón sin salida.

 Gestionar mal las cosas prácticas. Una vida en común tiene muchos aspectos tangibles, prácticos y cotidianos sobre los que hay que llegar a acuerdos. Hemos de hacer frente a tareas domésticas, gastos y otros cometidos familiares. Habrá que hablarlo y ver cómo vamos a organizar los gastos, la distribución de las tareas domésticas, la crianza de los hijos o, incluso, las vacaciones. Lo mejor es una negociación continua que se adapta a cada etapa de la relación.

 Creer que sólo existo en cuanto que miembro de la pareja. La relación es cosa de dos, pero de dos que suman. Por tanto, empieza por uno mismo y es por ello que me cuido física y anímicamente, me mimo y hago de mi vida una vida rica en situaciones, experiencias nuevas y sensaciones; en esa medida, aporto riqueza a esa relación. Cada uno tiene su propia vida y la pareja es la expresión de dos vidas que se unen para sumar, para aportar la una a la otra.

16 CONSEJOS PARA EVITAR LA CRISIS MATRIMONIAL

La crisis en el matrimonio puede originarse a veces por una defectuosa comunicación. La crisis en sí misma supone una ruptura de la comunicación
La crisis en el matrimonio puede originarse a veces por una defectuosa comunicación. La crisis en sí misma supone una ruptura de la comunicación.

Esta ruptura se manifiesta de forma abierta cuando el trato y el diálogo dejan de existir. O puede aparecer de forma velada cuando se continúa la relación a base de monosílabos.

En todo caso lo que se pretende es que estos momentos de desacuerdo conyugal (normales por otra parte en la convivencia matrimonial) sean transitorios y leves, gracias a la buena voluntad de los cónyuges.

1.- Tiempo de oro
Dedícale tiempo al otro pero no confundas la calidad con la cantidad.

2.- Salidas frecuentes
Sal con tu cónyuge con alguna frecuencia. No te limites a "sacar" a tu mujer de casa, preocúpate de "salir con ella" a algo que le agrade.

3.- Oír y escuchar
Cuando él-ella te hable, no te limites a oír, deja de trabajar, o deja el periódico a un lado, mírale a los ojos. Él o ella se enterará de que te escucha.

4.-Como novios
Mantén viva la ilusión del primer día de noviazgo. Conquístale a diario. Preocúpate de tu arreglo personal.

5.-Buenos recuerdos
Recuerda con frecuencia los momentos felices compartidos por los dos.

6.- Sueños de enamorados
Sueña como los enamorados pero ten los pies en tierra como los esposos.

7.- De cara al futuro
Haz planes de futuro que te ayuden a mejorar el presente.

8.-"No hay otro como tú"
Hazte sentir al otro como necesario en la relación conyugal. Busca su compañía.

9.-La importancia de las celebraciones
Recuerda las fechas importantes. Si las celebráis juntos, ¡mejor!

10.- "¡Ayúdame!"
Pide a tu cónyuge soluciones prácticas para tus problemas: puede ayudarte mucho y además servirá para uniros.

11.-Siempre alabanzas
No le critiques ante las amistades, menos aún cuando no esté presente.

12.-"Es una sorpresa"
Sorpréndela con pequeños detalles inesperados: un regalo, una cena especial, una noticia agradable, unas flores, el vestido que le gusta.

13.-"Venía pensando en ti"
Búscale a él o a ella al llegar a casa. Le encantará saber que vienes pensando en él.

14.-Un beso al despedirse
No olvides despedirte antes de salir. Un beso todos los días es una práctica muy recomendable

15.- Con la verdad por delante
Sé siempre sincero pero no lo manifiestes de forma desagradable.

16.- "Quiero estar contigo"
Prefiere a tu cónyuge antes que a las amistades, demuéstraselo a menudo.

Fuente del Artículo: http://buscadordearticulos.com

Cecilia Rueda Escritora, Webmaster, diseñadora y Representante independiente de multinivel ceraf1.ws magvi.ws y de regalo descarga un libro gratis de la siguiente direccion: www.ceraf1.org/ecomerce/ disfrutalo.

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