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Longevidad en masa: hechos y mitos

De: kirillfiliberto

En cierta ocasión el Profesor Boris Urlanis recibió un comentario bastante curioso a su artículo
“El hombre vivirá muchos años”. Ese comentario era siguiente: “En la antiguedad las personas vivían 150 años” pero ahora, si alguen llega a cumplir 100 años de edad, en los diarios escriben que es un caso raro. Creo que junto con el progreso de la civilización la vida humana se hace más breve”. Asi dió su opinión un lector de la ciudad de Kírov.

Es lástima que asi lo piensen muchos. Sin embargo es un error. Enterense del promedio estadístico de vida entre un pueblo dado o del promedio máximo posible biológicamente para la especie de “homosapiens” tomada en conjunto.

Hablando del primero vale la pena señalarse que durante los años del siglo pasado, en la URSS (la Rusia de entonces) la duración de la vida crecía permanentemente. Por ejemplo, en 1927 llegó a 44 años; en 1949 a 47; en 1955 a 64 y en 1980 a 70 años frente a 32 años del siglo XIX.

Si hablamos de un máximo teóricamente posible para los hombres, éste ha quedado como lo había sido. Pero en realidad a este promedio máximo se acercaban no con más sino con menos frecuencia a causa de numerosas enfermedades, accidentes, guerras, hambre que afectaba a inmensos territorios del continente africano y de otros.

Alguen pueda preguntar: Acaso no se reducía el plazo de nuestra existencia época tras época. El récord si creemos a la Biblia le pertenece a Matusalen que vivió 969 años. Sin embargo, nos enteremos de lo que dice la ciencia. El naturalista suizo (1493-1541) consideraba que la Naturaleza concede a las personas … 600 años de vida. Su colega alemán Christoph Hufeland (1762-1836) se limitaba a 200 años. El microbiologo ruso Iliá Mechnikov (1845-1916) se limitaba a 150-160 años. El fisiólogo sovéitico Iván Pávlov concedía al hombre no menos de 100 años, es decir, se refería al mínimo prescindiendo del máximo.
Asi iban cambiando los conceptos teoréticos, volviendo cada vez más argumentados y realistas. No es casual que se pongan en tela de juicio muchos ejemplos clásicos de la superlongevidad, pues dicen que el húngaro Zoltán Petrazs vivió 186 años (1538-1724); el inglés Thomas Parr vivió 152 años (1483-1635) el dinamarqués Christian Drakenberg, 146 años (1626-1772), etc.

La estadística se hizo como ciencia hace más de 300 años pero hasta el día de hoy su nivel deja que desear en muchos paices especialmente en los que recientemente fueron colonias. Entre tanto se requieren datos impecables recopilados durante centurias en todo el mundo. Sin embargo aparece la pregunta de qué criterios aunque sean preliminares son más autenticos.

El Profesor Urlanis opinaba que de momento como punto de referencia podía adoptarse la edad de la máxima mortalidad en la vejez. Es la edad que es característica para los paices más desarollados desde el punto de vista económico cultural y socio-higiénico con un registro corriente bien organizado y los censos sistemáticos. En la URSS en los años ochenta esa edad era de 77-78 años entre los hombres y 81 años entre las mujeres. En Suecia era 77 años y 82 años. Según cálculos previos del Profesor Urlanis, la duración biológica de la vida se aproximaba a 90 años que es lógicamente habitual para la especie y no la fenomenal.

Franqueemos el umbral predeterminado por la naturaleza.
Se sabe que alguen vive hasta 100 años y más. No obstante son casos unicos en su género. En los decenios del siglo pasado en la URSS a cada millón de habitantes le correspondían 80 hombres y mujeres de esta edad, en Francia alrededor de 30. Como podemos ver el porcentaje no es grande pero puede aumentarse.

En efecto el problema radica no sólo en la predisposición biológica para la longevidad ya que la materialización de las aptitudes biológicas depende del clima social, el cual ha de mejorar debido al progreso de la sociedad, al desarollo de la economía, la cultura, la ciencia y la técnica. Entre otras cosas, la longevidad como tal no es un fin de por si mismo. Es importante no sólo sumar los años a la vida, sino también la vida a los años, una vida sana, pletórica, enérgica y feliz, a despecho del antiguo proverbio: “la vejez, cabeceras en los pies” .

Al analizar estas posibilidades el Profesor Urlanis en su libro “Evolución del promedio de vida” , destacaba las tareas programáticas, cuyo cumplimiento consideraba factible aunque no fácil.

La tarea táctica radica en reducir a cero los casos de la muerte a causa del traumatismo y decrepitud prematura.
La tarea estratégica consiste en lograr que la senescencia fisiológica transcurra de acuerdo con los potenciales genéticos del organismo, los cuales de momento están lejos de ser utilizados en todos, lo cual aproximará la edad de la mortabilidad máxima a los límites de la longevidad propios de la especie dada, es decir, aproximará la longevidad social a la biológica (90 años).

Y por último la supertarea radica en franquear este umbral predeterminado por la Naturaleza. Se comprenderá que es imposible cumplirla sin logros auténticamente revolucionarios, por ejemplo, sustituir los órganos ya desgastados, controlar los procesos de la senectud, poder corregir el programa hereditario, etc. Cabe esperar que la ciencia consumará esta revolución en el siglo XXI. La edad de 104-105 ya no será una excepción sino la norma.

Fuente del Artículo: http://buscadordearticulos.com

¡Estimado lectror! Si a Ud le interesa todo lo relacionado con el estado ruso puede conocer más sobre la URSS o como se solían decir la Unión Soviética y naturalmente sobre la Rusia de hoy. El que quiera emprender el viaje a la capital de Rusia le puede interesar el Moscú de hoy.

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